Origen natural, protección del medio ambiente ante todo: más que una materia prima química, es una elección sostenible.
Derivado del procesamiento profundo del aceite de ricino renovable, tiene un contenido de base biológica ≥98%, cumpliendo plenamente con los requisitos de la estrategia de “Doble Carbono”. El proceso de producción está libre de contaminación por metales pesados y se degrada naturalmente tras su eliminación, proporcionando una base segura para sectores exigentes como los materiales en contacto con alimentos, los productos para madres e hijos y los consumibles médicos.
Rendimiento principal optimizado, desbloqueando aplicaciones en múltiples escenarios.
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Excelente estabilidad térmica: con un punto de fusión de 134 ℃, puede soportar temperaturas de procesamiento superiores a 200 ℃ durante mucho tiempo, siendo adecuado para procesos de extrusión/moldeo por inyección de plásticos de ingeniería como el nailon y el poliéster.
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Lubricidad superior: Como materia prima básica para ésteres sintéticos, puede utilizarse para producir aceite para cadenas de alta temperatura y aceite para transmisiones de automóviles, con un coeficiente de fricción un 30% inferior al del aceite mineral.
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Gran compatibilidad: Reacciona fácilmente con alcoholes, aminas y ésteres, y sirve como monómero clave para la producción de plastificantes, resinas de recubrimiento e intermedios farmacéuticos.
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Baja volatilidad: La pérdida por volatilización es inferior al 0,5% a 200℃, lo que garantiza que el producto no se precipite ni envejezca durante su uso prolongado.
Fecha de publicación: 10 de octubre de 2025

